miércoles 22 de septiembre de 2010

Eres feliz?

FELICIDAD






"Para muchas personas la búsqueda de la felicidad es una búsqueda permanente. Algunos encuentran pedazos de la misma a lo largo del camino, pero al final descubrimos que la felicidad verdadera, no puede ser encontrado en las cosas, circunstancias, o incluso personas.Las cosas se ponen viejas y se rompen, las circunstancias cambian, y la gente a veces nos ha decepcionado y, finalmente, nos dejan (por elección, las circunstancias o la muerte)".

En quien debermiamos basar nuestra felicidad?
reconoceremos que nuestra felicidad se debe basar en la persona más grande que nosotros?, una persona que es "el mismo ayer, hoy y siempre" (Hebreos 13:8, NVI)
Las Escrituras nos recuerdan que la felicidad no viene de centrarse en nuestros propios deseos, sino en mirar hacia afuera y en el ministerio a los demás. "Amense unos a otros. . . . No olvidéis de la hospitalidad. . . . Recuerden a los presos. . . y los que son maltratados. . . . El matrimonio debería ser respetado por todos. . . . Manténganse libres del amor al dinero, y esten satisfechos con lo que tienen, porque Dios ha dicho: "Nunca te dejaré, nunca te abandonaré" (Hebreos 13:1-5).

La Biblia está llena de promesas que nos recuerdan que tener fe en Dios y siguiendo su plan traerá felicidad duradera. "Felices son aquellos cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el Señor su Dios. . . . El Señor levanta a los que se doblan, el Señor ama a los justos "(Sal. 146:5-8, NVI) .




Pero ¿qué pasa cuando la infelicidad llama a nuestra puerta y sentimientos de desesperanza tratar de entrar en nuestro corazón? Al ir a través de pruebas puede ser muy doloroso, el libro de Job nos recuerda que la felicidad puede llegar incluso a través del sufrimiento. "Feliz es el hombre a quien Dios corrige, por lo tanto no menosprecies la disciplina del Todopoderoso... "(Job 5:17, 18, RV).

La verdadera felicidad es algo más que una sensación fugaz de placer. Es un sentido duradero de satisfacción y alegría, sabiendo que nuestro destino eterno está arraigada en Uno más grande que nosotros mismos. Confiamos en Jesús ", el autor y consumador de nuestra fe, quien por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios" (Hebreos 12: 2, RV).


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FUENTE: http://www.adventistreview.org/issue.php?issue=2010-1532&page=6

lunes 13 de septiembre de 2010

Tres cooperantes humanitarios asesinados en Pakistan



Posted on Sep 1, 2010



"Tres cooperantes cristianos fueron encontrados muertos en Pakistán después de ser secuestrado por miembros de los talibanes paquistaníes. Los trabajadores humanitarios estaban respondiendo a millones de personas en necesidad después de las lluvias del monzón que provocaron inundaciones catastróficas.

El Ejército de Pakistán recuperó los cadáveres el 25 de agosto y los envió a la Embajada de EE.UU. en Islamabad. Las autoridades militares dieron permiso para que Compass Direct News que publique una información limitada acerca de la tragedia.

Un funcionario local dijo a Compass Direct que los trabajadores humanitarios estaban volviendo a su base de la tarde del 23 de agosto, cuando miembros talibanes atacaron su vehículo. Cerca de cinco personas resultaron heridas, dijo el funcionario, y tres trabajadores fueron secuestrados y posteriormente asesinados.

Los talibanes habían amenazado con ataques contra trabajadores humanitarios extranjeros y organizaciones cristianas; los grupos humanitarios han aumentado su seguridad.
Pakistán ha desplegado tropas en la región para ayudar a proteger a los trabajadores humanitarios.

Un mes después de la inundación se inició, se calcula que 1.600 personas han muerto. Más de 17 millones se han visto afectadas, y cerca de 5 millones de ellos carecen de vivienda, informó The Washington Post. Más de 800.000 se quedaron varados en las zonas sin suministro."



FUENTE: Compilado por personal de Baptist Press escritor Erin Roach.

miércoles 18 de agosto de 2010

¡Construye, No Destruyas!




El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos. Prov. 16:28.




La tragedia del cáncer es que la célula maligna no se queda quieta. Da la impresión de que tuviera vida propia, procura contaminar a las otras células con una rapidez extraordinaria. El hombre perverso es descrito en el texto de hoy como un cáncer. Es veloz y se esparce rápidamente, llevando destrucción y muerte por donde pasa. El instrumento que usa es la lengua. Crea intrigas. Disfraza las verdades, inventa patrañas, contamina todo lo que toca. El perverso llega mansito, como quien no quiere nada. "¿Sabías que fulano...?", "No sé si lo debo decir, pero me parece que... ", "Este secreto es solo para ti, no se lo cuentes a nadie, porque si alguien me pregunta yo lo niego", "Tú no creerás que fulano... ". Aparentemente, el perverso es siempre inocente. Solo enciende la mecha. La explosión es problema de la bomba. Él asegurará después: "nunca dije nada", "solo sugerí..." Pero por donde pasa va dejando amistades rotas, imágenes denigradas, nombres manchados, en fin, lodo, suciedad y maledicencia. El libro de Proverbios repetidas veces habla del poder de la palabra. La persona sabia, que mantiene una relación diaria con Jesús, usará la palabra para construir y no para destruir. Las palabras edificantes valen mucho y cuestan poco. Las expresiones destructivas tienen un costo exorbitante a largo plazo. Actúan como un búmeran, siempre vuelven, y la propia persona es la perjudicada. Siendo que el corazón es el manantial de los sentimientos y éstos se expresan en palabras, es preciso mantener la fuente siempre limpia y Jesús es la única persona que puede conseguir eso. La disciplina humana es una solución de fantasía. Es apenas tapar los pozos del camino con un poco de tierra. Con la primera lluvia que caiga, todo volverá a su estado original. Busca nuevamente hoy a Jesús. Aprende a convivir con él. Las luchas de la vida no te atemorizarán, las nubes oscuras no te intimidarán. Tus enemigos pueden cercarte completamente, pero si tú estás con Jesús, siempre habrá una salida. El hombre sin Dios, tarde o temprano se sumerge en la perversidad, porque "el hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos".
Pr. Alejandro Bullón

jueves 12 de agosto de 2010

¡Abba, Padre! (parte 2)





La segunda vez que figura "Abba" es en Romanos 8:15 : "Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: Abba, Padre".
"El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados" (Romanos 8:16,17).
El Espíritu Santo tiene la misión de lograr que la persona fría, indiferente, desconfiada y de corazón aprehensivo "conozca y acepte el amor de Dios". Su tarea es "derramar con abundancia el amor del Padre sobre el creyente".
Despierta la conciencia interior y aviva la percepción basada en una "certeza sobria" acerca de las promesas que hay en la Biblia. Dicha Palabra tiene el propósito, sobre toda otra finalidad, de ser el portavoz de Dios. Ella nos habla "las cosas de Cristo", el Amado, gracias al cual somos adoptados y regenerados.
Cristo, la gracia, la cruz, la fe y la libertad. Estas son las cuerdas principales del teclado de la esperanza cristiana. Esta es la libertad garantizada por "Abba". ¡Aquí está Abba adoptándonos!. Gracias a ese costoso regalo, Dios nos libera de la obediencia ciega a fin de que disfrutemos de la iluminada capacidad de elegir bien.
La contribución de Cristo, nuestro Hermano mayor, garantiza el perdón de nuestros pecados. En el pasado nadie pudo atribuirse ese poder. El perdón es la esencia de nuestra adopción. Sin embargo el perdón de Cristo, además de darnos libertad, también nos sana de las heridas que este nos ocasiona. El perdón que él nos regala es la llave que nos permite acceder al placer de disfrutar la vida en plenitud, y también nos capacita para terminar la obra de compartir estas buenas nuevas a fin de poder regresar a nuestro hogar para poder reinar con Abba.




Fuente:Gerald Colvin (Revista Adventista Ene-97, pág.8)