sábado, 24 de julio de 2010

Necesidad absoluta





¿Te diste cuenta de que pensar en Dios y estar unido a él es una necesidad absoluta en el ser humano? La gran tragedia del hombre moderno radica en el hecho de haber perdido la visión correcta de Dios. Y se siente infeliz, porque no puede vivir sin Dios. Tú fuiste creado para permanecer en continuo contacto con tu Creador. Cuando te separas del Creador, comienzas a crear dioses sustitutos. ¿Quieres verlo!

Esconde a Dios de un niño y él adorará el Sol o las estrellas, el viento o las montañas; adorará a sus antepasados, a la mar o a la Luna. Y cuando crezca, con seguridad adorará sus propios sueños e ideales, su arte o su técnica.

Pero, aunque tú adores tu propia voluntad o tu inteligencia, o, desengañado por los dioses místicos, te vuelvas a los sentidos y a los placeres, allá en el fondo de tu alma estarás buscando a tu Creador.

Puedes hacer lo que quieras: negar la existencia de Dios y afirmar que él es fruto de la imaginación de almas débiles que tratan de compensar la falta de coraje para enfrentar la vida; y puedes decir que no pasa de ser la intención de mentes expertas para engañar a los ingenuos. Lo que quieras. Pero allá en el fondo del corazón siempre habrá un vacío extraño que ni el poder o la cultura serán capaces de llenar, y mucho menos el dinero, el placer o la fama.

Lo maravilloso de todo es que Dios no te reclama nada. Él te ama sin importarle lo que piensas acerca de él, sin mirar si tu conducta es buena o mala, sin considerar tus realizaciones o fracasos, sin tener en cuenta tu apariencia o el nombre de tu familia.